El puerto de Santa Cruz acoge, desde el pasado 25 de agosto, al velero Oosterschelde, siendo la primera de las 32 paradas que este barco, que partió de Plymouth, hará a lo largo de dos años en un viaje por la conservación mundial con un proyecto especialmente dirigido a los jóvenes al que han denominado Darwin200, y que sigue los pasos del viaje que Charles Darwin realizó en 1832, aunque, esta vez, con un poco más de éxito que el que tuvo en la Isla en aquella ocasión.

Y es que, tal y como recuerda Stewart McPherson, director del proyecto Darwin200, el científico no llegó a desembarcar en Tenerife, ya que “en aquel entonces existía una epidemia de cólera en Europa y las autoridades obligaban al barco a pasar una cuarentena y desde el barco decidieron que no y seguir a Cabo Verde. Pero durante toda su vida dejó escritos diciendo que le encantaría volver y en los que escribió sobre las montañas de Anaga y el Teide que vio desde el barco”.
“Darwin es la inspiración de este proyecto. Deseamos inspirar a una generación nueva para aprender a estudiar la naturaleza y la conservación. Esperamos poder cambiar el mundo un poquito”, afirma Stewart McPherson, impulsor del proyecto junto a un grupo de personas que comparten este objetivo, y que cuenta con la colaboración de diferentes entidades, organizaciones y patrocinadores.
A través de esta iniciativa, unos 200 jóvenes de entre 18 y 25 años de países de todo el mundo, denominados líderes Darwin, viajarán en pequeños grupos a cada uno de los puertos de la travesía, donde durante una semana el velero será su hogar y trabajarán en proyectos de conservación relacionados con los ecosistemas y especies vegetales y animales del entorno.

Una experiencia que les servirá para adquirir nuevas habilidades y aprendizajes que exportar a sus países de origen y en sus futuras carreras en pro de la conservación. Todos los jóvenes interesados en poder participar en este proyecto pueden presentar todavía sus solicitudes a través de la web darwin200.com, en el apartado de Darwin Leaders.

Darwin 200

A Tenerife, donde Fundación Telesforo Bravo es el anfitrión y principal colaborador del proyecto, han llegado cinco jóvenes procedentes de Grecia, Suiza, Australia, Alemania y los Países Bajos, y en estos días cada uno ha estado trabajando en un tema sobre los ecosistemas de la Isla, acompañados de un cámara y un experto local en cada materia. En concreto, “estudian cómo ha cambiado esa especie o ecosistema durante los últimos 200 años, el trabajo de conservación que se hace ahora y si es suficiente o no y el objetivo final más importante es que tienen que pensar sobre el futuro, sobre proyectos nuevos que ellos pueden hacer, cómo podemos construir un futuro mejor para los animales o plantas que estudian”, explica Stewart McPherson.

Con toda esta información elaboran un vídeo, un informe y un ensayo fotográfico de cada una de las tres partes que componen la investigación, y que culminan hoy, ya que mañana regresan a sus países. Todo el material estará disponible para el público en general a través de la página web del proyecto (darwin200.com).

Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo, valoró “un proyecto tan importante que conecta a jóvenes líderes de tantos lugares del mundo siguiendo los pasos de Charles Darwin”. “Este es un momento muy difícil para la vida silvestre de Tenerife, pero creo que es fundamental que obtengamos la atención internacional en nuestros esfuerzos por protegerla, así como en los problemas creados en Canarias debido al turismo masivo”, apuntó.

La parada del velero ha coincidido con el incendio forestal que afecta a la Isla, lo que ha provocado que el proyecto se haya tenido que adaptar a esta situación. Por ejemplo, “nuestro proyecto de aves endémicas adquiere un nuevo nivel de importancia, ya que muchas de las especies de esta naturaleza que viven en el pinar han sido gravemente afectadas por los incendios”, explicaba Rolf Schreuder, coordinador científico de Darwin200.

“Nuestros pensamientos están con todos los afectados por los incendios forestales en Tenerife. Ahora más que nunca, la vida silvestre y los ecosistemas de Tenerife necesitan ser protegidos. Tenerife es tanto una obra maestra geológica como un tesoro ecológico”, añadía Stewart McPherson.

INVESTIGACIÓN

La tripulación del velero cuenta también con investigadores ambientales que, durante todo el viaje, desarrollarán ocho proyectos, cuatro cuando el barco está en el mar y otros cuatro cuando están en los puertos. Por ejemplo, “tenemos una experta desde Uruguay que investiga las partículas de arena que vuelan a través del mar, y también estudiamos los plásticos en el mar, y las aves marinas y los animales, e información sobre la temperatura del mar y la atmósfera”, explica McPherson.

Por otra parte, el proyecto Darwin200 también recoge en su página web multitud de recursos educativos gratuitos, en relación con la naturaleza y la conservación, para niños y niñas. “Una online classroom en la que cada semana, a lo largo de cien, hablamos con conservacionistas de todas las partes del mundo que visitamos y hay experimentos para que los niños repliquen en sus escuelas o casas, y concursos y premios. Es para inspirar a los niños a que les guste la conservación de los animales y la naturaleza”, añade.

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